No hace falta vivir en el campo, tampoco tener un gran espacio. Cada vez son más quienes se animan a cultivar sus propios vegetales en lugares pequeños. Un patio, una terraza o incluso un balcón son suficientes para tener una huerta en medio de la ciudad. En cualquier rincón en el que entre una maceta se puede tener una planta para cosechar verduras orgánicas. Si bien requiere tiempo y dedicación, la fórmula resulta más que positiva: más plantas en los hogares, ahorro en las compras, ayuda a preservar el medio ambiente y alimentos más sanos.

Hay un placer particular en cosechar los alimentos que cultivamos nosotros mismos. El contacto físico real con los vegetales y su aroma nos conectan automáticamente con esas “pequeñas cosas de la vida” que valen la pena disfrutar. Y por si esto fuera poco, el goce de recoger los frutos de la paciencia y el amor que dedicamos al cultivar y cuidar nuestros alimentos ¡no tiene precio!

El cuidado básico es sencillo ya que las plantas requieren esencialmente agua, luz y nutrientes para crecer. Además de regarlas, cada dos o tres días hay que revisarlas para ver si están sanas o no, pero con sólo cinco minutos diarios de atención es suficiente para que crezcan y con el tiempo adecuado nos brinden sus frutos.

Volver a descubrir los sabores reales de los alimentos sin compuestos químicos ni tóxicos utilizados en su desarrollo genera más conciencia en cuanto a los alimentos que consumimos, y desarrollarlos en casa significa no sólo saber su procedencia sino además asegurarse de que es más saludable.
¡Sumate al desafío y cultivá tu huerta urbana orgánica! ¡No te vas a arrepentir!





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