La huella hídrica, también conocida como «water footprint«, se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para la producción de servicios y bienes de una comunidad, empresa o individuos. Se realiza una medición del volumen de agua consumida y contaminada que se utilizó durante el proceso de producción.

En los últimos estudios realizados se ha pronosticado que para el año 2025,  2/3 de la población mundial comenzará a sufrir escasez de los recursos hídricos si no comenzaremos a racionalizar nuestro consumo de agua ahora.

Para lograr calcular la calcular la huella hídrica de un individuo o comunidad, se deben de considerar los siguientes elementos:

Huella hídrica azul: volumen de agua dulce extraída de masas de agua superficiales o subterráneas que consume o evapora un cultivo o se incluye en un producto, y no se devuelve al medio ambiente.

Huella hídrica verde:  volumen de agua proveniente de la lluvia y humedad que consume o evapora un cultivo y que no se pierde por escorrentía.

Huella hídrica gris: volumen total de agua dulce necesaria para diluir una masa de agua contaminada por cualquier actividad, ya sea agrícola, industrial o doméstica.

Datos concretos:

3.920 litros de agua para producir 1 kg de pollo;

3.000 litros de agua para producir 1 kg de arroz;

2.700 litros de agua para producir 1 camiseta de algodón;

2.000 litros de agua para producir 1 kg de papel;

140 litros de agua para una taza de café.

Debido a la tasa de consumo actual de bienes y servicios la huella de agua de la población mundial ha llegado a niveles excesivos. El cambio climático, las sequías y condiciones que viven muchos países en la actualidad como el continente africano han llevado a la crisis que viven ahora.

Cambios que podemos hacer para el reducir la huella hídrica en la vida cotidiana:

Ejercer una compra inteligente, estudiando de dónde provienen los productos que consumimos y si el consumo de agua en su cadena de suministro es sostenible.

Ahorrar agua en nuestras actividades cotidianas, cuando hacemos actividades como: lavar platos, cepillar los dientes, bañarse, lavar ropa entre otras opciones.

Reutilizar el agua que usamos para lavar la ropa y que nos sirva para el aseo de pisos y veredas.

Reutilizar el agua que nos sobra luego de lavar frutas y verduras o luego de hervir comidas para regar nuestros cultivos hogareños.

Los misioneros somos privilegiados al tener el Acuífero Guaraní que es una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta. Tenemos el deber como seres humanos y la responsabilidad como ciudadanos de cuidarlo. Como lo hacemos?

Utilicemos bolsas ecológicas (las que son reutilizables) así reducimos el uso de plásticas que después de ser desechadas un gran porcentaje termina en ríos y arroyos.

Utilicemos envases retornables.

Reutilicemos frascos de vidrio.

Hagamos un uso consciente se jabones y limpiadores.

No tiremos a la basura, a una corriente de agua o al suelo pinturas, antifreeze, aceite de motor y otros desperdicios hogareños peligrosos porque pueden migrar a las fuentes de agua.

El planeta es nuestro… cuidemoslo!

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