El 1 de agosto se celebra el Día de la Pachamama en la mayor parte de Latinoamérica. Esta tradición nacida en la cuna de los pueblos andinos ha ganado protagonismo en el resto del continente americano y además se ha extendido a otras latitudes. Pachamama para los pueblos originarios es la Madre Tierra, “Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar. Mama es madre”.

Con el concepto de finalizar ciclos, renovarse y comenzar nuevos proyectos, cada 1 de agosto se realizan rituales de agradecimiento a la Tierra por su protección y lo que ofrece diariamente. La religión centrada en la Pachamama que contempla el culto a la tierra comprendida como el conjunto de la naturaleza (los ríos, los bosques, las montañas, los valles) que nos cobija a los seres humanos y nos posibilita la vida, se practica generalmente en paralelo a otras religiones como el cristianismo. De hecho esta falta de conflictividad con otras creencias es lo que la ha expandido y hecho tan popular en los últimos tiempos hasta inclusive entre los más jóvenes que ven la importancia de honrar a nuestra Madre Tierra cada día cuidándola y respetándola.

Pachamama para los Pueblos Andinos
La Pachamama es la madre de los cerros y los hombres; la que madura los frutos y multiplica el ganado, pudiendo conjurar heladas y plagas y dar suerte en la caza.
Se la invoca también cuando sobrevienen ciertas enfermedades o se está de viaje, para no apunarse ni rezagarse en el camino. Ayuda incluso a las tejedoras y alfareros a concluir bien sus obras artesanales.
Se la describe como una india de muy baja estatura, cabezona y de grandes pies, que lleva sombrero alón y calza enormes ojotas. Vive en los cerros y a menudo la acompaña un perro negro muy bravo. La víbora es su lazo, y el quirquincho su cerdo. Carga a veces petacas de cuero llenas de oro y plata. Cuando se enoja, manda el trueno y la tormenta.
Interviene en todos los actos de la cría. Se aparece con frecuencia a los paisanos para preguntarles qué andan haciendo por los cerros. A otros los visita en sus chozas para agradecerles lo bien que han cuidado de su hacienda o el no haber matado a las crías de las vicuñas, animales que protege de un modo especial.
Toda la naturaleza es el templo de la Pachamama, pero las apachetas (montículos artificiales de piedras) conforman los centros principales de su culto.

Ritual Ancestral: El 1º de agosto se celebra el día de la Madre Tierra. El día previo es el de «la llamada», cuando se sahúman casas, corrales y huertos para alejar a los malos espíritus. En el Día de la Pachamama hay mucho por hacer: herrar a los caballos, marcar el ganado y señalar a las ovejas con lanas de colores. Por la tarde en un pozo se ofrenda a la Pachamama lo que ésta ha producido: maíz, hojas de coca, frutas, y parte de la comida preparada para la ocasión. La fiesta, con canto y baile, dura hasta el amanecer.

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