A partir de una noticia generada en estos días por la Ministro de Seguridad de la Nación, varios medios nacionales han reflejado un viejo e inconducente debate.

Lo cierto es que tras el anuncio oficial de la apertura de una oficina o fuerza especial con sede en la ciudad de Posadas pero atendiendo toda la región NEA y con foco en el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, algunos medios de comunicación y periodistas salieron con el ya famoso «…es que vienen por el agua», refiriéndose al supuesto interés de algún país extranjero sobre el Acuífero Guaraní.

Es curioso, ya que lo cierto y la información concreta nos demuestra que los que si vinieron por el agua y están extrayendo y vendiendo nuestro recurso natural son dos empresas de Europa y una de Estados Unidos.

Salvo en la Provincia de Misiones donde su visionaria Legislatura aprobó varios años atrás la creación por ley de una empresa estatal dedicada a la extracción y venta, en la República Argentina el 85% del gran negocio del agua mineral está en manos de tres compañías, dos europeas y una estadounidense. Si compramos agua mineral como las tradicionales Villavicencio y Villa del Sur le estamos comprando a la empresa francesa Danone. Si compramos Bonaqua o King, ambas son marcas de la tradicional compañía estadounidense Coca-Cola. Y por último las marcas más famosas de agua mineral de la Argentina como son Villa del Sur, donde el recurso natural lo extraen de la provincia de Buenos Aires y Villavicencio, donde el agua proviene de la Cordillera de los Andes que está en Mendoza, Argentina, ambas marcas tienen el mismo dueño: la empresa francesa Danone. Así de simple, así de sorprendente. Ya vinieron por el agua y nosotros no nos dimos cuenta.

Pero ¿sabemos realmente que está aconteciendo hoy con el Acuífero Guaraní?

Si realmente queremos ocuparnos del cuidado y preservación del acuífero, debemos tener primero una clara y consensuada posición nacional, previo a un trabajo con expertos, con la presencia en esa mesa de las provincias argentinas que lo abarcan para alcanzar un acuerdo sobre su correcto uso y cuidado.

Éste es un asunto bien delicado. La información nos indica que debido a trabajos de perforación y fracking que están realizando estos días dos empresas petroleras en Salto, Uruguay, están poniendo seriamente en riesgo el acuífero. Se considera altamente peligroso perforar en esa zona, ya que removerán 1.400 metros de sedimentos y 100 metros más de basalto, utilizando químicos, alguno de ellos cancerígenas y otros radioactivos que terminaran contaminando el Acuífero Guaraní, según señalaron en estos últimos días los expertos a los medios de prensa.

El anuncio: La oficina regional NEA con sede en Posadas

Mezclar este asunto tan delicado del Acuífero Guaraní con la apertura de una oficina para el control de las drogas en un área que por diversas razones es altamente sensible para asuntos de narcotráfico es, en principio, desconocer el tema.

Este delicado asunto toca la fibra de nuestra comunidad. La realidad nos indica que durante el año 2015 la policía de la Provincia de Misiones incautó drogas por un valor de 1.900.000 pesos. El cambio fuerte se nota durante la gestión gobernador Passalacqua-ministro Pérez, donde se asciende a 132.00.000 de pesos. El pasado 2017 esa suma volvió a ascender a 437.000.000 de pesos. Los números son claros y no mienten. Los esfuerzos se están haciendo y hoy Misiones es claramente un ejemplo a mostrar a nivel nacional referido al combate al narcotráfico y al delito transfronterizo. Pero también se sabe que se requiere más y mejor capacitación para que nuestras fuerzas de seguridad provinciales y nacionales estén más y mejor capacitadas y actualizadas para combatir un flagelo mundial que usa tecnología de punta y cuenta con dinero ilícito fácil.

Por eso es difícil imaginar quien o quienes pueden oponerse a más y mejor control, ya que no se trata de una «Base donde se instalaran los EEUU que vienen por el agua» sino que es la apertura de una oficina regional con foco en el NEA, como ya existe en Salta, con integrantes de fuerzas de seguridad argentinas especialmente seleccionados de Prefectura mas Gendarmería Nacional mas Policía de la Provincia de Misiones, mas Migraciones, mas Policía Federal, con el asesoramiento y capacitación externa de agencias internacionales como son la DEA e INTERPOL.

Sin perder un ápice de soberanía, el negarse a ser sede de esta oficina es no conocer la región que se analiza. Por esta razón debemos estar bien informados y exigir a nuestros gobernantes que se ocupen de ambos temas.

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